UN OCÉANO EN CALMA

Fundación Síndrome de Down-Madrid , 2025

Cuando Fundación Down Madrid nos trasladó las necesidades espaciales, funcionales y sensoriales de sus dos aulas TEA, el punto de partida fue claro: no se trataba solo de renovar dos espacios, sino de construir entornos más comprensibles, tranquilos y adaptados a las personas que los utilizan cada día.

La intervención se desarrolla sobre dos aulas existentes, de 21,30 m² y 23,67 m², con el objetivo de humanizarlas, dotarlas de identidad propia, mejorar su acondicionamiento acústico e incorporar recursos que faciliten la orientación, la autonomía y la regulación sensorial. 

Un aula TEA es un espacio pensado para alumnado con Trastorno del Espectro del Autismo. Su diseño debe ayudar a comprender qué ocurre en cada zona, anticipar actividades, reducir la incertidumbre y controlar los estímulos del entorno. Por eso son fundamentales la claridad espacial, el orden visual, la accesibilidad cognitiva, el confort acústico, la flexibilidad del mobiliario y la creación de rincones diferenciados.

En este caso, cada aula se organiza mediante una secuencia sencilla y reconocible: acceso, rincón sensorial, zona de trabajo en grupo, zona de trabajo individual y rincón de calma. Así, el propio espacio acompaña las rutinas y permite que cada actividad tenga un lugar claro.

El concepto del proyecto se inspira en el fondo del océano, el mar y la isla. A partir de esta narrativa, las dos aulas adquieren una identidad diferenciada: el Aula Ballena y el Aula Tortuga. Las formas curvas, los tonos naturales, los vinilos, las alfombras vinílicas y los elementos gráficos marinos construyen un paisaje amable que funciona como herramienta de orientación, identificación y pertenencia. 

La intervención actúa sobre suelos, techos, paramentos y equipamiento. La señalética y los vinilos ayudan a reconocer cada aula de forma intuitiva; en el interior, las formas orgánicas y los cambios de color delimitan usos sin levantar barreras físicas. Además, se incorporan superficies activas, pizarras, corchos, espejos, mobiliario móvil y elementos sensoriales para adaptarse a distintas dinámicas de aprendizaje, juego, calma y acompañamiento.

Uno de los aspectos más relevantes es la mejora acústica. En un aula TEA, el exceso de ruido o reverberación puede interferir en la concentración y el bienestar, por lo que se integran paneles fonoabsorbentes circulares en techo para reducir la reverberación y mejorar el confort de las salas. 

El resultado son dos aulas concebidas como pequeños refugios de aprendizaje: espacios reconocibles, serenos y flexibles, donde el diseño ayuda a ordenar, anticipar, regular y acompañar. Un océano en calma al servicio de una experiencia más accesible, amable e inclusiva.

“Valoramos el espacio por su poder para organizar, promover relaciones y comunicar ideas.”